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El 80% de tus beneficios viene del 20% de lo que vendes. ¿Sabes cuál es ese 20%?

Piensa en el último mes. ¿Hubo semanas en las que trabajaste más que nunca, pero al mirar la cuenta corriente no lo notaste? Si la respuesta es sí, puede que el problema no sea que vendes poco. Puede que estés vendiendo demasiado de lo que no te conviene.

El problema: más catálogo, más trabajo, no siempre más dinero

Cuando un negocio lleva años funcionando, tiende a acumular. Productos que se añadieron porque un cliente los pidió. Servicios que se mantienen porque siempre se han ofrecido. Tarifas que se crearon en otro momento y nunca se revisaron.

El resultado es un catálogo que parece amplio y sólido, pero que por dentro esconde un desequilibrio importante: hay líneas de negocio que generan margen de verdad, y hay otras que consumen tiempo, esfuerzo y recursos sin devolver casi nada a cambio.

El problema no es tenerlas. El problema es no saber cuáles son.

Y mientras tanto, el día a día no deja pensar

Un fontanero autónomo de Valencia con tres empleados lo describía así: "Hago de todo: instalaciones, mantenimiento, averías, reformas de baño. Estoy siempre ocupado, pero los meses buenos y los malos no los controlo yo, los controla el azar." Lo que descubrió, cuando paró a analizarlo, es que las reformas de baño le daban el 70% de su margen neto trabajando el 30% del tiempo. Las averías urgentes, en cambio, le ocupaban la mitad de la semana con un margen muy bajo.

Ese desequilibrio es más común de lo que parece. Y no es culpa de nadie: cuando estás dentro del negocio, es muy difícil verlo.

Por qué ocurre esto

La razón principal es que la mayoría de los dueños de pyme miden sus ingresos, pero no su margen por producto o servicio. Saber que una línea factura 5.000 euros al mes no dice nada si cuesta 4.800 euros producirla, atenderla y gestionarla.

A eso se añade algo más sutil: el tiempo. Nadie registra cuántas horas dedica a cada tipo de cliente o servicio. Y sin ese dato, es imposible saber cuáles son los que realmente valen la pena. Como intentar saber cuál es el camino más corto sin un mapa.

Cómo identificar tu 20% que genera el 80%

El punto de partida no requiere ser contable ni tener un software especial. Requiere hacer una sola pregunta sobre cada producto o servicio que ofreces: ¿cuánto me queda a mí cuando termino de atender esto?

Toma papel y bolígrafo, o una hoja de cálculo sencilla. Haz una lista de todo lo que vendes. Para cada línea, anota tres cosas: lo que cobras, lo que te cuesta directamente (materiales, proveedor, horas de tu equipo) y una estimación honesta del tiempo que le dedicas. Con esos tres datos, puedes calcular un margen real y un "coste de tu tiempo".

Una tienda de productos gourmet en Bilbao hizo este ejercicio y descubrió que sus cestas navideñas personalizadas, que solo vendía dos meses al año, le generaban más margen neto que seis meses de venta de producto suelto en tienda. La decisión fue clara: reducir el surtido general y concentrar energía en ampliar las cestas a otras fechas del año.

No siempre la solución es tan obvia, pero casi siempre aparece algo que sorprende.

Qué hacer con lo que descubres

Una vez tienes esa foto, el siguiente paso es tomar decisiones, y aquí muchos dueños frenan. Cortar un servicio da vértigo, aunque no dé dinero. Da miedo perder clientes, quedar mal, reducirse.

Pero no se trata de cortar por cortar. Se trata de redirigir esfuerzo. Si identificas que tres de tus diez líneas de producto generan el grueso de tu margen, la pregunta es: ¿qué pasaría si dedicaras a esas tres el tiempo que ahora repartes entre diez? En la mayoría de los casos, la respuesta es que ganarías más trabajando igual o incluso menos.

El fontanero de Valencia acabó derivando las averías urgentes a un acuerdo con un colega autónomo, y centró su equipo en reformas de baño. En seis meses, facturaba algo menos pero ganaba bastante más. Y los fines de semana, por fin, eran suyos.

Lo que puedes hacer hoy mismo

Esta semana, elige los cinco productos o servicios que más vendes. Para cada uno, calcula cuánto cobras, cuánto te cuesta y cuántas horas te lleva al mes. No hace falta que sea perfecto. Solo necesitas un orden de magnitud. Con esa información, ya tendrás una primera imagen de dónde está tu dinero real.

Para terminar

La mayoría de los negocios rentables no lo son porque vendan más, sino porque saben qué vender. Esa claridad no llega sola: hay que buscarla. Si quieres hacer este análisis con más profundidad y que alguien te ayude a interpretar los datos de tu negocio concreto, en Intellipyme trabajamos exactamente con eso. Sin tecnicismos, sin informes incomprensibles. Solo respuestas útiles para tu empresa.

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Si quieres saber cómo aplicar esto en tu negocio, la primera conversación es siempre sin compromiso.

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